domingo, 10 de enero de 2010

Joven: ¿Cómo vives tu noviazgo?

Febrero: mes del amor…y de los ¿novios? Febrero es llamado el mes del amor y la amistad, mes en que especialmente el día 14 vienen los regalos, los chocolates, las flores, los monitos de peluche y todas otras “muestras” de afecto, cariño y amor. Y sobre todo, es un día y un tiempo en que se celebra el noviazgo, la compañía de las parejas y se exalta al “dios amor” como el único festejado. Pero hablemos del noviazgo, esa etapa previa al matrimonio que hoy en día deja mucho que desear, pues al igual que el matrimonio se ha ido desvalorizando en su sacramentalidad y finalidades, el noviazgo también ha dejado de ser esa hermosa y necesaria etapa de preparación y conocimiento de la pareja con miras al sacramento del matrimonio. Los jóvenes hoy viven el noviazgo con excesos en la relación, como si no hubiera un futuro, como si esa relación no llevara consigo una trascendencia, un crecimiento, sólo importándoles el presente, lo que están viviendo, manifestado que lo único apetecible es el placer, el sentir bonito y agradable. Quizás la cultura hedonista (que afirma que lo único que importa es el placer, lo que hace sentir bien y cómodo a una persona sin que ésta se esfuerza por conseguir nada), y consumista, en la que estamos inmersos en esta época, a dejado huella en muchos aspectos de la vida del ser humano, como lo es en el noviazgo y el amor humano. Otro grave problema social que ha llegado a la relación de las parejas es a violencia física y psicológica, que no sólo se da en el matrimonio, sino que la gran novedad de hoy es que ésta violencia se comienza desde el noviazgo. Las parejas que sufren violencia presentan daños psicológicos (shock, terror, miedo, sentimiento de culpa, irritabilidad, ansiedad, depresión y baja autoestima); biológicos (trastorno del sueño, pesadillas, susto y síntomas somáticos) trastornos alimenticios y sexuales, daños cognitivos (falta de concentración, confusión y falta de resolución de problemas), conductuales (evasión, retiro social, estrés interpersonal y hasta tendencias suicidas). Ante esta situación, los signos para considerar si se vive violencia en la relación de noviazgo son: hay daño físico, control en diversos aspectos, amenazas de hacer daño si lo (la) dejas, cambia las cosas verdaderas para hacerte sentir culpable de sus acciones, quiere saber dónde estás a cada momento, no puedes opinar, no escucha ni le preocupa lo que piensas, pierde la paciencia con facilidad, te acusa, te humilla. Además de la violencia, otro aspecto negativo que se vive con frecuencia entre los novios es la infidelidad. Y esto se da porque precisamente como decía anteriormente, no se ve la intencionalidad de la relación hacia al futuro, hay una falta de compromiso con el otro (a), solo se piensa en el presente, en tener una pareja y si ya no resulta, no me gusta o no me satisface, la dejo y me voy con otra (o). Otras parejas, aunque se llamen novios, no lo son ni probablemente quieren serlo: son amantes en el sentido más pobre de la palabra, compañeros de quita y pon, enamorados mientras dura, pobrecillos que dan y toman todo lo que pueden, sin la luz de una norma moral. Y es el caso de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Viven “calándose” con una (o) y con otra (o) y no quieren saber que la felicidad del amor humano exige fidelidad, sentido de responsabilidad, aceptación gustosa de las limitaciones que impone el hecho de ser hombres y no animales: criaturas de Dios; más todavía: hijos de Dios. Ya es difícil en nuestra cultura actual ver a parejas que viven un noviazgo sano, un noviazgo limpio y conforme a lo que es. Sin embargo existen y las hay. Afortunadamente no todo es negativo. Y que bien y felicidades a ellos. Pero es importante que hoy los jóvenes se cuestionen como viven su noviazgo, por que a veces son novios si saber que es el noviazgo, o creyendo que sólo es para tener una pareja sentimental, y muchas veces también pareja sexual. El noviazgo es una etapa en la cual dos jóvenes que se atraen mutuamente (puede ser por cualidades físicas o cualidades internas o sea la forma de ser de la otra persona) y deciden compartir o empezar una vida juntos para conocerse mejor, para compartir juntos alegrías y tristezas, dificultades y triunfos. Pero esta etapa requiere que la persona tenga cierto grado de madurez emocional, biológica, psicológica, afectiva y moral para responder adecuadamente a las exigencias del matrimonio, el cual es el objetivo del noviazgo. Por eso, no es tan recomendable tener ésta experiencia en la etapa de la adolescencia, pues el primer amor marca tu vida, puede serlo para bien, pero en la mayoría de los casos, si es a muy temprana edad puede serlo para mal. Y muchos adolescentes confunden sentimientos de amistad y amor, queman etapas sin saborear bien lo que es una auténtica amistad y no dan tiempo para que ésta dé frutos. Piensan que porque se entienden bien con su nueva amistad inmediatamente tienen que ser novios. O incluso hay jóvenes y jóvenes “maduros” que crecen con ésta manera de pensar; que piensan con una mente de adolescente. El noviazgo es una etapa transitoria que deja experiencias muy bonitas y que jamás se olvidan ya que es en esa etapa es en la que los jóvenes aprenden a conocerse mejor, para compartir momentos de muchas alegrías con esa persona especial. En el noviazgo se pasa de la mera simpatía o del simple "gustarse" a una nueva relación de mayor conocimiento y que a su vez debe estar inspirada por el espíritu de entrega, de comprensión, de respeto, de delicadeza. Entonces, ¿cómo saber si el noviazgo me esta haciendo daño? Pues primeramente en el noviazgo no solo hay cosas buenas también suceden cosas negativas, es decir que cuando un joven mantiene una relación de noviazgo puede obtener una conducta negativa que a la larga le traerá consecuencias a su vida y por lo tanto es necesario que el o la joven se evalúe a si mismo y evalúe a su relación que mantiene y que acepte cuando su noviazgo le esta causando daño. Debe de tomar decisiones con mucha responsabilidad y madurez ya que esta decisión influirá en su vida y si se equivoca se lamentará quizás para siempre. He aquí algunos síntomas: el o la joven deja a un lado sus relaciones amistosas; no le da la debida importancia a su familia, la ve de menos y prefiere estar más tiempo con la novia o novio; el o la joven se vuelve muy celoso (a) sin causa justificada; baja en su rendimiento laboral o descuida en gran manera sus estudios; no respeta la libertad, sentimientos y decisiones de la pareja; empieza a evadir responsabilidades. Joven: ¿cómo vives tu noviazgo? Si lo llevas bien vivido, adelante, animo y consérvalo siempre así, se testimonio para las demás parejas. Pero sino, si te sientes identificado con algunos de éstos síntomas, retómalo y reconsidera tu noviazgo como lo que es. Puede que te esté afectando. ¡Feliz día del amor y la amistad! Celebremos no un simple sentimiento, sino al Sumo Amor, que nos comparte de su amor y hace que nosotros también amenos a los demás como él nos ama; no celebramos al amor, sino a las personas que amamos y que nos aman. OCTAVIO ROSAS FIGUEROA

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